Algo está cambiando en torno al fútbol
Mayo 7, 2008 por pilco
El deporte que mueve millones de aficionados, pero también de divisas, ha convertido a sus jugadores en ídolos.
En los cuarenta, cincuenta, sesenta ya los espectadores se quedaban afónicos cuando cantaban un gol. Quien no recuerda el gol mítico de Zarra, pero también añorado por su buen hacer, y deportividad: el portero Arnau cayó lesionado y Zarra sólo ante la portería vacía, optó por echar la bola fuera para que atendiesen al jugador. Algo similar le sucedió frente al Deportivo de la Coruña pero con un central. En la temporada 51-52 se lesionaba él mismo por evitar lesionar al portero ya que siempre aplicó la idea de “mejor lesionarme yo, que lesionar a otro”.
En los cincuenta Alfredo Di Stefano otro mito de este deporte que participó en varias películas y llevó al Real Madrid a la gloria, no le duelen prendas cuando afirma “En mi barrio había 40 jugadores que jugaban mejor que yo, pero algunos estudiaban, otros tenían que trabajar, había quienes no podían comprarse zapatillas… y al final se van quedando por el camino. Él, sí sabía de futbol y de la vida así cuando le pregunta el periodista,
¿Usted fue el primer galáctico? ¡No, no, ¡esa palabra no la pronuncies más en la vida! La palabra galáctico no me gusta un carajo!
Pero hubo un tiempo en que el vocablo no estaba mal visto…
¿Qué galácticos? ¿Pero qué leches? ¿Qué galácticos? ¡Eran humanos! ¡Ni nombrar la palabra esa! Fue la ruina del Madrid. Yo no sé de donde salió pero yo no la pronuncié nunca.
Don Alfredo pone el dedo en la llaga. Algo que un mito nunca debe olvidar, la sencillez. Es cierto que los tiempos no ayudan desde el “antes muerta que sencilla” al despropósito del glamour, palabra que utilizan todos los cursis de la tele y que desconocen su verdadero significado.
Pues eso, hay que ser fashion: jugar al futbol luciendo brillantes de miles de euros, la melena al viento, y ahora llegan las botas con unas mil incrustaciones de cristales de Swarovski que costaran unos 600 euros, pero que es eso comparado con grabar las iniciales en oro de 24 kilates en los tapacubos. 
Me permito recordar la frase de Juanma Trueba.
“Que nadie lo olvide: el uniforme es blanco para llenarlo de barro y de sangre”
Las zapatillas las veo muy SISí