Fiestas de cumpleaños.

24 agosto, 2008

Nos hemos contagiado de la petulancia y frivolidad de los Beckam, Paris Hilton, o de los personajes que residen en esa conocida Urbanización…Alguna si pudiera emularía a la mismísima Marilyn, sólo que ella es inefable, y las que lo han intentado se han convertido en vulgares copias de un mito .

 

Quien no recuerda el cumpleaños que la Sra. Beckam organizó a su marido nada más aterrizar en Madrid y que le costó casi un millón de dólares, o la alocada fiesta en un Casino de Las Vegas de la rica heredera Hilton. Las mamás quieren emular a las fashion y convertir el cumpleaños de sus hijos en lo más idem, con payasos, bolsas que se repiten (porque siempre contienen lo mismo) y que los niños tiran en cuanto se les entregan cansados de que treinta veces al año, y en todos los cumpleaños, les den la misma bolsa con idéntico contenido. La fiesta normalmente se organiza en una hamburguesería o en un local dedicado a estas celebraciones, algo que es impersonal y donde los niños terminan haciendo el loco, y descontrolados.

 

En vez de aprovechar cada ocasión para educar y formar a nuestros hijos, convertimos algo tan entrañable como es un cumpleaños, en una fiesta con aires glamourosos  (ya advertí del verdadero significado de esta palabra). Cuando lo que debería ser es una simpática merienda, no cena, porque los niños se han de acostar pronto. No invitaremos a toda la clase, sino a los amiguitos de verdad, porque en compañía de ellos es donde nuestro hijo se encuentra a gusto, así se evitarían el gasto inadecuado, y podremos celebrarlo en casa, porque a las personas queridas se les recibe en ella, la mayor muestra de aprecio a una persona es invitarla a nuestro hogar. De otro lado no necesitaremos payasos, magos o monitores que entretengan a nuestros hijos, podremos organizarles nosotros una serie de juegos, para mantenerlos entretenidos, y recordarán con cariño siempre la fiesta de cumpleaños en la que su madre y padre eran el hada y mago que hacia algo muy especial de su día.

Entre los juegos que más les gustan están los disfraces (pueden ser de papel y confeccionarlos esa misma tarde); la búsqueda del tesoro (se ponen unos carteles que llevan de uno a otro y el tesoro puede ser chucherías u objetos que nunca supongan un gasto elevado); juegos de mesa, karaoke para los que se atrevan o, pueden convertir la fiesta en un aula de cocina y preparar la tarta.

Los regalos deben ser un detallito, que se puede acompañar de una nota simpática en la que se le escriba al mejor compañero o reseñando algún momento en que nos ayudó de forma especial, o el relato divertido de algo que ocurrió será la forma de evitar que los cumpleaños se conviertan en una carga, que muchos padres ya reseñan en el presupuesto familiar.


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