¿Qué ocurrirá después del 20 de noviembre?

25 septiembre, 2011

     Me voy a atrever a hacer de pitonisa, aunque reconozco que en este caso  no tiene ningún mérito. Por ello, me dispongo a mirar a través de la bola de cristal que nos depara el incierto futuro después de las elecciones.

Valorando que nos han mentido hasta límites insospechados, que los políticos de los dos grandes partidos hablan una jerga vacía de contenido, para evitar explicar los verdaderos problemas: paro, impagos, reducciones de salarios, pensiones, subida de impuestos, copagos, desabastecimiento de medicamentos, despidos… Algunos de ellos apuntan dichos problemas y anuncian recortes, un iceberg del que sólo se ve una pequeña parte, pero que debajo del agua es inmenso. Frente a ello, ninguna medida para reducir el gasto político, aunque algunas voces claman, pero en el desierto. ¿Por qué tenemos que tener tanto Parlamento, tanto Gobierno Autonómico, tanto Ayuntamiento, las Diputaciones, los asesores, el parque móvil: automovilístico y telefónico, las TV autonómicas que son meros instrumentos de propaganda… Que fácil sería que los pequeños Ayuntamientos se refundieran en uno, Francia hace mucho tiempo tuvo que terminar con sus Estados Autonómicos, porque eran la ruina del país, que decir de las millonarias subvenciones a los Sindicatos, Asociaciones, o esas que parecen impregnadas de amiguismo o compra de votos. Pero ninguna de estas medidas se propone, ni parece se vaya a adoptar.

       He escuchado que los farmacéuticos no cobran, que los bomberos más de lo mismo, los abogados, autónomos, limpiadoras… Pero aún no he escuchado que un presidente, ministro, alcalde, diputado… No haya cobrado puntualmente.

      Me da en la nariz que después del 20 N, no antes porque nadie quiere perder votos, nos van a explicar la situación, y van a aplicar una serie de medidas que ni imaginamos. Mis augurios son siniestros y están llenos de malos presagios, las revueltas callejeras se van a multiplicar, los impagos se van a generalizar, despidos al estilo de Grecia.  Sólo me queda formular un deseo que antes de realizar cualquier recorte a la ciudadanía controlen el gasto político, suprimiendo lo superfluo, y sus propios emolumentos que nada tienen que ver con los del resto, y eliminando todos esos entes que tenemos repetidos, y por supuesto pidiendo responsabilidad penal a aquel que deja impagados y no se sabe a donde ha ido el dinero, porque ello, sí es insostenible.


PERFECCIONISTAS

4 septiembre, 2011

Quien no se ha topado con esas personas que juzgan y condenan implacablemente sin el menor  atisbo de comprensión. Pretenden que todo a su alrededor sea sublime, y esa excelencia no sólo la extienden a su vida, sino a la de los demás en los que exigen un baremo imposible de alcanzar y cuando alguien de su entorno tiene un problema, zanjan  la relación, porque su cariño es condicional.

Discutir con ellos es perder el tiempo, porque siempre tienen la razón. Son muy impacientes y culpan de los errores a los demás. Suelen tener
previstas todas las situaciones, y son capaces de pasar por encima de cualquier cosa o persona para conseguirlo.

Me he decidido a escribir sobre este tema, porque cada vez encuentro más personas que padecen dicho problema o son víctimas de perfeccionistas. La sociedad actual tan competitiva no ayuda precisamente.  Antes en la familia éramos aceptados con nuestros defectos y fallos, lo que contribuía a una sensación de comodidad y seguridad. Cuando algo no salía bien, escuchabas: te has esforzado, no estás obligado a más.  Pero hoy en día los padres desean hijos perfectos, me atrevería a decir que en lo físico y en lo intelectual, ¿dónde quedó aquello de que la familia es el único lugar que te quieren por lo que eres, no por lo que tienes?

En la educación de cualquier persona se debería incluir aceptar los propios errores, y los de los demás. Y que lo importante es saber levantarse, porque todos caemos.  No somos máquinas, ¡afortunadamente!  Para ponernos en el lugar del otro hemos tenido que pasar por situaciones de fracaso y aceptarlas.  Dichas situaciones  bien enfocadas supondrán  un crecimiento personal.

Dejo un enlace a la película “Cisne negro”, cuya protagonista, Nina, es ejemplo de dicho trastorno.


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