Llega la primavera y me he dado una vuelta por las tiendas en busca de algún modelito, que una va cumpliendo años, y ya se sabe a más abriles, más arreglo. Que a los 15 o 20 años con cualquier cosa una está tan mona, pero después ya no es lo mismo, por ello es preciso un estudio de la situación. En mis paseos por Zara, HM, El Corte Inglés… Descubrí que los diseñadores han escogido el rosa como color del verano- primavera, y me dije, ¡qué listos! Con los negros presagios que nos rodean y el pesimismo que nos embarga, ¿quién no querrá llevar dicho color? Servidora desde luego se va a comprar algo rosa.
Ayer aprovechando el buen tiempo, encaminé mis pasos hacia la Gran Vía madrileña y descubrí que prendas en rosa llenaban todos los comercios. En HM era un rosa que tiraba a coral o a rosa pálido, por lo que no me pareció acertado.
De ahí, me encaminé a Zara, a pesar de conocer que para poder lucir la mayoría de sus modelos tienes que usar una talla 38, pero la esperanza es lo último
que se pierde, y he de reconocer que tengo alguna prenda de esta cadena. Rogaría a sus diseñadores que piensen un poco en las que ya tenemos una edad y no nos favorece enseñar las rodillas. Hace dos veranos adquirí dos faldas muy ponibles, que aún conservo, y tuve que sacarles el bajo, pero el año pasado ni esa posibilidad, porque no tenían doble. El diseño del vestido de la foto me gustó, pero no me atreví a probármelo, porque seguro que me llevo un disgusto, ceñidísimo en elastan. Las camisas, la mayoría, no tienen cuello, y eso es algo que tampoco me entusiasma, el rosa tiraba a nude y el resto de lo que vi tono “rosita” por lo que decidí seguir mirando.
A los directores de Mango les pediría lo mismo que a los de Zara: que las mujeres no tenemos todas 20 años, y que las tallas van de la 36 a la 48. Y que nos gustan sus diseños, pero para ponerte un vestido, falda o pantalón de elastan has de llevar como máximo una 38, salvo que quieras parecer una morcilla. Por ello, sería deseable que dichos modelos también se realizaran en tejidos más llevaderos. Dejo el vestido en tul rosa, para alguien muy joven, me parece un sueño.
Ya estarán ustedes diciendo, ¡no va a encontrar nada que le guste! Se equivocan, que quien busca halla:
Vestido de Cortefiel que acortaré a mi gust
o. Ya sé que dirán, ¡no es rosa!
Habrá que adquirir la chaqueta de Pedro del Hierro de la derecha.
Escrito por María Pilar Tortosa del Carpio 














No hace tanto tiempo nos enseñaban que la forma de vestir, tenía mucho que ver con la cortesía y el respeto. La elegancia de una persona se reflejaba en su forma de arreglarse y de moverse.
Tampoco a Hillary Clinton.
El título viene de una de las historietas de Ibáñez, “Mortadelo y Filemón corrupción a mogollón”. Narra como Rulfián, director general de la Guardia Viril, es un