MUSEO DE CIENCIAS NATURALES DE MADRID

No había vuelto al Museo desde los diez años, nos llevó mi madre a mi hermano y a mí en un viaje en que visitamos la Capital.  Debió pensar que ya teníamos edad de cultivarnos, por lo que en dicho viaje visitamos los monumentos más insignes de la ciudad, acompañado de las explicaciones de mi madre llenas de encanto y sembradas de anécdotas familiares. Mi interés se centraba en volver a contemplar al diplodocus, réplica del original aparecido en Wyoming (Estados Unidos) en 1878 que se encuentra en Pittsburg,  y que fue regalado por el millonario y mecenas Andrew Carnegie al rey Alfonso XIII en 1913.

El edificio que  alberga el Museo de Ciencias Naturales data del año 1882, en su entrada nos encontramos con el jardín de piedras, rocas y troncos fosilizados. Cruzamos el umbral y nos sorprendió gran cantidad de niños, la mayoría no alcanzaba los cinco años de edad, que corrían, gritaban y te atropellaban, perseguidos por sus padres con carritos inclusive. Este ruído ensordecedor era el ambiente que reinaba, en lugar del silencio que debíera llenar las salas. Tal vez como el día estaba desapacible, muchos padres optarán por llevar a sus niños al Museo. Pondría una edad para entrar a dichos lugares,  pienso que con adelantar dicho momento, lo único que consiguen es que cuando tengan la edad adecuada, es decir cuando estén estudiando dichas materias, les aburra, porque conserven el recuerdo de dicho aburrimiento.

En las exposiciones podemos contemplar una extensa gama de la fauna ibérica, animales disecados o en alcohol. Destaca el calamar de siete metros, encontrado en Fuengirola y que hizo que me prometiera no adentrarme en aguas profundas. El Real Gabinete de Carlos III, con las colecciones de curiosidades origen de los actuales museos. Lo mejor, la sala de los dinosaurios y la exposición de minerales.

La conclusión es que Madrid se merece un Museo actualizado, con los medios técnicos y humanos acordes a nuestra época, porque en las salas el tiempo parece haberse detenido en el siglo XIX.

Dejo enlace a la web del Museo de Ciencias Naturales de Londres.

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Acerca de María Pilar Tortosa del Carpio

Nací en el Mediterráneo por lo que añoro su luz y su olor. Abogada por vocación, con el ejemplo y el buen hacer de mi padre. Procuro cultivar: la familia, porque es lo único que no falla en los malos momentos, el sentido del humor sobre todo en esos malos momentos, los buenos amigos y compañeros, los viajes… Espero compartir ideas, vivencias, lugares…
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Una respuesta a MUSEO DE CIENCIAS NATURALES DE MADRID

  1. cosse dijo:

    Bienvenido una nueva ciencia que desconocía: Malacología.
    Las conchas marinas, preciosas todas.

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