Jerte

Dejo el cuento con el que he participado en el Concurso de relatos cereza del Jerte I Edición, para  los que se atreven a soñar.

En un lejano lugar, inaccesible para los humanos, vivía una jovencísima bruja, destinada a ser la más grande entre ellas, de nombre Jerte.

Al igual que sus congéneres alimentaba su espíritu con música  y poesía, su cuerpo con leche de almendras y cerezas. Nada de niños crudos, leyenda que se debe a la superchería de la Edad Media.

Residía en su casa torre, al píe de una loma, separada del camino por un puente de piedra bajo el que discurría un arroyo de aguas cristalinas, y rodeada de innumerables cerezos que producían un fruto único, llamado picota. En primavera las flores extendían su manto del rosa al blanco. En junio los árboles se llenaban del sabroso fruto.

La vida de Jerte era armonía sometida a estrictas reglas, porque si las transgredía, perdería su condición.

Más la joven bruja un día se atrevió a adentrarse en el bosque, y por primera vez contempló a un hombre, de inmediato se prendó de aquel joven. Los encuentros en el bosque se repetían, hasta que una noche lo llevo hasta su casa torre. Ese día el Valle de Jerte dejó de ser un lugar prohibido, y paso a formar parte del patrimonio de los humanos.

 

 

 

 

 

Anuncios

Acerca de María Pilar Tortosa del Carpio

Nací en el Mediterráneo por lo que añoro su luz y su olor. Abogada por vocación, con el ejemplo y el buen hacer de mi padre. Procuro cultivar: la familia, porque es lo único que no falla en los malos momentos, el sentido del humor sobre todo en esos malos momentos, los buenos amigos y compañeros, los viajes… Espero compartir ideas, vivencias, lugares…
Esta entrada fue publicada en Cuento, Jerte y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Jerte

  1. Manuel Valero Yañez dijo:

    ¡Que bonito cuento, Pilar!…Y muy sugerente…Ya veo que tú también amas esos lugares del Jerte y de la Vera, para mí inolvidables, ya que en Plasencia estuve encerrado en un batallón disciplinario (1971), en Pasaron de la Vera estuve a punto de irme con los dioses inmortales, al clavarme una rama de olivo en el muslo izquierdo, al caerme cuando estaba recolectando aceitunas subido en un árbol, y por si fuera poco allí engendre a mi hija Rosa de Luxemburgo…Parezco un aguelito contando mis batallitas…Pilar debería dedicarte a escribir, pues tienes madera…Un abrazo, Manuel

  2. María Pilar Tortosa del Carpio dijo:

    Los buenos amigos siempre miráis con buenos ojos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s