LAS UVAS DE LA IRA

Ayer mientras me tomaba las uvas, recordaba la obra de John Steinbeck que he elegido para titular este post. Ambientada en Estados Unidos, año 1930, en plena crisis económica, la familia Joad sufre el estallido de la burbuja provocada por un capitalismo salvaje sobre una ilusión de creación de riqueza. Los Joad ven como su tierra está agotada debido al cultivo intensivo, ellos al igual que otros granjeros se ven abocados a hipotecar sus tierras, al no poder hacer frente a los pagos, los bancos los arrojan de sus casas. Ante ello, California es la esperanza, emigran, pero allí encuentran el desprecio, y nuevos abusos.

  Su autor, Steinbeck, fue perseguido, porque reflejaba la verdad, cito como ejemplo algunas de sus frases:

«Siempre me pareció extraño que las cosas que admiramos en los hombres, la bondad y la generosidad, la franqueza, la honestidad, la comprensión y el sentimiento acompañan al fracaso en nuestro sistema. Y esos rasgos que detestamos, deshonestidad, codicia, ambición, mezquindad, egoísmo, interés personal, son los rasgos del éxito. Y mientras los hombres admiran la calidad de las primeras, les gusta el producto de la segunda».

«Quiero colocar una etiqueta de vergüenza sobre los hijos de puta codiciosos que son responsables de esto [la Gran Depresión y sus efectos]».

Banqueros, especuladores de Wall Street, y los terratenientes que explotaron a los trabajadores agrícolas, se encontraban entre los que fueron azotados por su pluma. Y, ¡cómo no!  La clase política. Una élite gobernante cuya única preocupación es enriquecerse y permanece impasible, pero mejor como no hay nada nuevo bajo el sol, leer sus palabras:

«… en los ojos de la gente se refleja el fracaso; y en los ojos de los hambrientos hay una ira creciente. En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y se vuelven pesadas, cogiendo peso, listas para la vendimia»

 A pesar de todas las calamidades narradas en la obra de Steinbeck deja abierta la puerta a la esperanza, porque los Joad no pierden su dignidad. La película es una obra maestra de John Ford que merece la pena ver.

 Dicen que la historia se repite y parece cierto, aquella gran depresión es tan parecida a la crisis que padecemos, y los políticos parecen ignorar las difíciles circunstancias por las que atraviesa gran parte de la población. Nos han asombrado y escandalizado con las medidas económicas, en las que no aparece ningún recorte para la clase política, ni tampoco la supresión de ningún organismo inútil. La guinda: la condecoración de Zapatero y sus ministros. Las redes sociales echaban fuego, pero ellos impasible el ademán. Voy a terminar con la frase que finaliza la película:

“Somos lo que vivimos, no nos destruirán, somos el pueblo seguimos adelante”

           

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Acerca de María Pilar Tortosa del Carpio

Nací en el Mediterráneo por lo que añoro su luz y su olor. Abogada por vocación, con el ejemplo y el buen hacer de mi padre. Procuro cultivar: la familia, porque es lo único que no falla en los malos momentos, el sentido del humor sobre todo en esos malos momentos, los buenos amigos y compañeros, los viajes… Espero compartir ideas, vivencias, lugares…
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