Una de las cosas de las que me congratulo, es del estilismo de las ministras
actuales. Las anteriores, ministras del figurín, inauguraron posando para Vogue.
Ya lo sentenció Coco Chanel cuando afirmó: “Viste vulgar y sólo verán el vestido, viste elegante y sólo verán la persona”.
Nuestras políticas habían olvidado que formas de vestir llamativas, estridentes denotan un intento de destacar a través de la apariencia, lo que presupone ciertos complejos y tal vez una forma de ser un tanto frívola o narcisista.
Si tenían asesores les hubier
a dado suspenso a todos. Basta consultar cualquier tratado sobre cual debe ser el atuendo en el ámbito profesional, para ver lo perdidos que estaban.
En cualquier manual aconsejan para ir a trabajar, elegir trajes de chaqueta en tonos oscuros: grises, azul marino, negros. Estos colores llenarán nuestra imagen de profesionalidad. Nada de escotes ni detalles recargados. Los tacones excesivos, nos harán parecer mujer bombón, algo poco serio en el ámbito profesional. El otro día al pasar por al lado de la torre Picaso, me sorprendieron dos mujeres que salían de dicho edificio con unas minifaldas de vértigo, y el resto “pretty woman”. No me pareció adecuado pensando en los graves asuntos que pasarían por sus manos, y desde luego si una profesional me atiende de esa guisa, no me hubiera fiado de poner en sus manos ningún asunto. En el caso de que hubiera sido secretaria, tampoco su jefe me merecería confianza, porque hubiera pensado que tal vez alternaban en horas de trabajo.
Ahora que han estrenado la película sobre Margaret Thatcher uno de mis personajes favoritos, en 2009 ya lo mencionaba en el post RESPETO. Ella nunca se permitió llorar o reírse en público, y es que airear los sentimientos es poco elegante. Recuerdo una ceremonia a la que acudí en cierta ocasión, y una pareja estaba cual tortolitos empalagosos, y eso que ambos ya habían cumplido los cincuenta.
Esperemos que las ministras no nos desilusionen en esta parcela que parece accesoria, pero que como afirmó el Conde de Chesterfield: “El estilo es el ropaje del pensamiento; y un pensamiento bien vestido, como un hombre bien vestido, se presenta mejor”.
Escrito por María Pilar Tortosa del Carpio 
“Pesadilla antes de Navidad












